Estos alimentos están destinados a ser administrados como única fuente de nutrientes en animales que tienen cuadros médicos específicos. Son exclusivamente vendidos por prescripción a través de un veterinario. La reclamación en la etiqueta que identifica a un alimento medicado es “usar sólo siguiendo las instrucciones de su veterinario”.
Los alimentos medicados pueden ser bajos en fósforo, sodio y proteínas en el caso de patologías renales o para enfermedades como diabetes mellitus los alimentos deberán ser reducidos en carbohidratos y altos en proteínas. Cada fuente de nutrientes deberá ocupar de base la patología de la cual padece un perro.
Todos los alimentos medicados para perros deben ser administrados junto con el tratamiento otorgado por un médico veterinario.
Al revisar la tabla nutricional o composición de este tipo de alimentos, se logra apreciar que es muy diferente a un alimento 100% natural o pienso de mantenimiento; esto principalmente se debe a que son fórmulas realizadas por expertos en el tema como médicos veterinarios y nutricionista que en base a la patología presentada se agregan, se reducen o se quitan ingredientes, por ejemplo un alimento para un perro con problemas renales será reducido en proteínas y fósforo.